Para Dios no hay extranjeros ni forasteros, el corazón tiene el mismo color, palpita igual, habla el mismo idioma, dondequiera que hay vida, donde esta Dios, donde creen el El.
Hoy leí un comentario sobre el evangelio de Juan, y menciona que “en el conocimiento de Dios descansa la sabiduría”, en un proverbio se menciona que “el principio de la sabiduría es el temor a Dios”; Ayer leí que Felipe, en una de las ultimas conversaciones con su maestro, en medio de una noticia fuerte (su maestro los dejaría y no le podían seguir, a lo cual se llenaron de temor), le dijo a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta” a lo cual Jesús responde ¿Tanto tiempo he estado con ustedes, y todavía no me conoces, Felipe? (Juan 14:8-9)
¿Cuanto tiempo has pensado que conoces a Dios? ¿Cuánto tiempo crees que El ha estado contigo? Aquel que clame que conoce a Dios tiene que ver a Jesús como la presencia misma de Dios; los milagros (sano, levanto a muertos, libero, alimento) que Dios el Padre hizo en el pasado, Jesús realizo.
La compañía de Dios es suficiente para quitar el temor. Claro es fácil decirlo cuando todo está bien, cuando hay pan en la mesa, cuando tus hijos sonríen con salud, cuando nada te duele y la muerte misma se ve muy lejos.
Creer que Dios esta cerca no es fácil, pero comienza en tu mente, con entendimiento, con todo razonamiento, y a esto algunos les han llamado “el principio de ser sabio”. Y ese entendimiento nos lleva a querer conocer más de Dios, y a medida que conocemos más el temor se va alejando.
Cualquiera que sea la forma en que reconozcas la presencia de Dios, en la manera que sea, implica creer, creer tanto como para poder aceptar “que las obras que el hizo, también las podrás hacer; y aun mayores, porque Jesús ya esta en a presencia del Padre” (Juan 14:12)
Implica creer que si “pides algo en su nombre lo recibirás para la gloria del Padre” (Juan 14:13-14)
Implica amar a Dios y guardar sus mandamientos (Juan 14:15) y no es una gran lista de “Que hacer y que no hacer” Solo amarlo con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo (a) (Casi nada ¿verdad?)
¿Quieres conocer a Dios? ¿Puedes decir que no?, ¡claro!
Pero si dices que si, hay que creer que El existe, ese es el comienzo; y no necesitas ser de alguna raza en especial, o hablar el idioma correcto, o tener los derechos nacionales, o el estado económico adecuado; el corazón limpio del ser humano no entiende de eso, y su Creador menos.
Dios te guarda
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org
http://pipsablog.blogspot.com
miércoles, 16 de marzo de 2011
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