martes, 7 de junio de 2011

La gente extiende la mano para ayudar, hasta donde su miedo, su ignorancia y sus dudas se lo permiten.

He estado leyendo (otra vez) el libro “Inclusion, haciendo espacio para la gracia” del Rev. Eric H. F. Law. (Sacerdote Episcopal autor de varios libros). En este libro el comenta de como las personas y las organizaciones tenemos zonas de seguridad y de temores, creamos límites donde nos sentimos seguros; grupos, y pertenecemos a ellos, que por lo general son exclusivos: la familia, los salones de clases, las oficinas, los centros de deportes; y en ellos nos sentimos seguros. El miedo y las dudas están mas allá de los limites de esta zona de seguridad; le tenemos miedo a lo desconocido, a lo que nos puede quitar esa seguridad; dudamos de lo que presenta inestabilidad a nuestra persona y a nuestro grupo, No es mi intensión decir que es negativo ser desconfiado y cuidadoso, solo reflexionar en que la gente extiende la mano para ayudar hasta donde su miedo y las dudas se lo permite. Saber donde estas, conocer tu dudas y temores, aquello que te trae inseguridad es sano; por que de esa manera podrás considerar y saber si puedes extender tu mano mas allá de ellas para ayudar. Atrevete a pasar esa linea del temor y el miedo, pronto veras que tu zona de comodidad ha cercido mas alla de ellos y poco a poco venceras la ignorancia, las dudas y el miedo.
“EL hombre de bien tiene misericordia, y presta; gobierna sus asuntos con juicio; Reparte a los pobres; su justicia permanece para siempre; su poder será exaltado en gloria”
Salmos 112:5 y 9
Te deseo una semana maravillosa, Dios te guarda

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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miércoles, 16 de marzo de 2011

Para Dios no hay extranjeros ni forasteros...

Para Dios no hay extranjeros ni forasteros, el corazón tiene el mismo color, palpita igual, habla el mismo idioma, dondequiera que hay vida, donde esta Dios, donde creen el El.

Hoy leí un comentario sobre el evangelio de Juan, y menciona que “en el conocimiento de Dios descansa la sabiduría”, en un proverbio se menciona que “el principio de la sabiduría es el temor a Dios”; Ayer leí que Felipe, en una de las ultimas conversaciones con su maestro, en medio de una noticia fuerte (su maestro los dejaría y no le podían seguir, a lo cual se llenaron de temor), le dijo a Jesús: “Señor, muéstranos al Padre, y nos basta” a lo cual Jesús responde ¿Tanto tiempo he estado con ustedes, y todavía no me conoces, Felipe? (Juan 14:8-9)
¿Cuanto tiempo has pensado que conoces a Dios? ¿Cuánto tiempo crees que El ha estado contigo? Aquel que clame que conoce a Dios tiene que ver a Jesús como la presencia misma de Dios; los milagros (sano, levanto a muertos, libero, alimento) que Dios el Padre hizo en el pasado, Jesús realizo.
La compañía de Dios es suficiente para quitar el temor. Claro es fácil decirlo cuando todo está bien, cuando hay pan en la mesa, cuando tus hijos sonríen con salud, cuando nada te duele y la muerte misma se ve muy lejos.
Creer que Dios esta cerca no es fácil, pero comienza en tu mente, con entendimiento, con todo razonamiento, y a esto algunos les han llamado “el principio de ser sabio”. Y ese entendimiento nos lleva a querer conocer más de Dios, y a medida que conocemos más el temor se va alejando.
Cualquiera que sea la forma en que reconozcas la presencia de Dios, en la manera que sea, implica creer, creer tanto como para poder aceptar “que las obras que el hizo, también las podrás hacer; y aun mayores, porque Jesús ya esta en a presencia del Padre” (Juan 14:12)
Implica creer que si “pides algo en su nombre lo recibirás para la gloria del Padre” (Juan 14:13-14)
Implica amar a Dios y guardar sus mandamientos (Juan 14:15) y no es una gran lista de “Que hacer y que no hacer” Solo amarlo con todo tu corazón, con toda tu mente y con todas tus fuerzas y a tu prójimo como a ti mismo (a) (Casi nada ¿verdad?)
¿Quieres conocer a Dios? ¿Puedes decir que no?, ¡claro!
Pero si dices que si, hay que creer que El existe, ese es el comienzo; y no necesitas ser de alguna raza en especial, o hablar el idioma correcto, o tener los derechos nacionales, o el estado económico adecuado; el corazón limpio del ser humano no entiende de eso, y su Creador menos.

Dios te guarda

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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martes, 8 de febrero de 2011

Te deseo que nunca pierdas la capacidad de maravillarte - Leeann Womack

Esta es la primera línea de una canción en ingles estilo "country". Y hoy comienzo a compartirla con ustedes. La comparto porque en mi reflexión sobre la historia de el apostól Pablo, puedo ver como nunca perdió su emoción por las cosas que le sucedía; el amor a Dios y su entendimiento de lo grande que Dios habías sido con el mismo lo llevaba a entregarse con pasión por la causa que se dio como tarea. Y lo mas impactante es que en momentos dificiles, alegres, milagrosos, peligrosos... siempre dio gracias a Dios.
La capacidad de ver las maravillas de Dios en TODO lo que nos pasa es algo que se nos invita a nunca perder.
Por si no lo sabias, Pablo aparecen en la historica biblica como el joven (Saulo) que sostiene la ropa de uno que iban a matar a pedradas (Esteban) por predicar que Jesús era el Justo de Dios (Libro de los Hechos de los apóstoles capitulo 7 verso 58). Algunos años después, el propio Saulo van en camino a la ciudad de Demasco con ordenes de arresto para todo aquel que era el seguidor de "el camino" (nombre que se les daba a los seguidores de Jesús porque el se había dicho ser "el camino, la verdad y la vida" Juan 14:6.) Fuen en ese camino que la gloria de Dios se le presenta en una forma diferente y única. Y es precisamente este encuentro que le cambia la vida por completo (y desde allí algunos lo conocen como Pablo).
Solo una persona capaz de maravillarse por lo que le sucede en su vida puede decir "no tengo palabras para expresarlo"; y solo una persona maravillada por su vida y sus encuentros con el Todo Poderoso puede vivir una vida con tanta pasión como Pablo. Dios todavía maravilla diariamente a su pueblo en la vida cotidiana; el pueblo es el que piensa que como todo lo sabe, no hay nada maravilloso en esa vida tan cotidiana.
Mira con atención, Dios nos sorprende con sus maravillas, te deseo que nunca pierdas esa capacidad de maravillarte.

Dios te guarda

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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martes, 1 de febrero de 2011

El valor del ser humano delante de Dios, no depende de lo que hace, como lo hace, o cuanto hace, sino de lo que Dios hace en el y a través de el.

Hoy encontré una historia muy conmovedora que menciona a un herrero. Este hombre había llegado al limite del sufrimiento y la desesperación. No compraban mas sus servicios ni sus artefactos metálicos. Y en casa, por la falta de dinero, se habían desatado una serie de conflictos personales que habían transcendido en toda la familia. Un día al estarse quejando mientras forjaba un pedazo de metal, un visitante se acerca y en la conversación que entablaron, este le pregunto como es que trabajaba el hierro, y la respuesta fue: Primero busco entre los pedazos, a veces de los que nadie quiere, e imagino la obra final, el producto que va a ser de utilidad y que será de mucho más valor por su uso. Una vez que la escogí, comienzo el proceso. La caliento hasta que esta al rojo vivo, la golpeo con este marro hasta que comienza a tomar la forma que quiero. La meto en agua fría para templarla y que tome fuerza. Así repito estos pasos hasta que toma la forma que quiero. Y el toque final es limpiarla, pulirla, embellecerla y hacerla ver lo mas atractiva que pueda. Entonces hizo una pausa y comento, a veces el metal se quiebra y no puedo trabajarlo mas así que lo tiro a pila despojos, los cuales los llevo a la fundidora y ellos allá los usan en productos mas baratos. Cuando termino, el hombre visitante le dijo: esa es mi oración a Dios, "no me mandes a la pila de despojos." Día a día, Dios me está moldeando porque ha visto en mi el producto final y sabe que seré de gran uso, así que me someto al proceso sabiendo que no quiero quebrarme y le ruego que no me mande a la pila de los despojos. El herrero, sin mencionar más, decidió dejar de quejarse. Cada día, Dios nos vuelve a tomar en sus manos y vuelve a intentar moldearnos de acuerdo a lo que vio en nosotros como producto final. Un gran producto para ser usado en su reino. Dios te guarda y te bendice todos los días.

Daniel Jimenez

Pastor Asociado/Associate Pastor

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lunes, 24 de enero de 2011

Es difícil ver aquel que quiere hacer el bien, cuando se esta tan lastimado.

Haz tenido la experencia de ver a un animalito que ha sido tan maltratado que cuando alguien se le acerca reacciona o con violencia o con pavor? Y esto es porque ha aprendido que aquel que se supone que le cuide lo golpea, lo insulta, lo humilla; la violencia es solo una forma de autodefensa y en esa forma dice "ya basta por favor"; el temor enorme a grado de pavor inmovilizante es una forma de decir "perdí la esperanza y no confió."
La segunda carta que el apóstol Pablo envía a la iglesia de Corinto en el capitulo 11 versos 16 al 21, Pablo menciona lo siguiente:
"Otra vez os digo, que nadie me tome por loco, o de otra manera, recibanme por loco para que yo también me enorgullezca... porque de buena gana toleran a los necios siendo ustedes cuerdos. Pues toleran si alguno los esclaviza, si alguno los devora, si alguno toma lo suyo, si algunos se enorgullecen, si alguno les da de bofetadas. Para vergüenza mía lo digo, para eso fuimos demasiados débiles."
Para un pueblo que ha sido sometido a la esclavitud, a ser hurtado, a ser herido, a ser devorado, es difícil creer cuando alguien se acerca con buenas intensiones; con las mejores intenciones de ayudar, de liberar, de restablecer, de sanar, de dar vida. Por eso es que Jesús fue crucificado porque no lo creyeron.
Cuando la vida te presenta una oportunidad de felicidad quizás no se puede creer, y hasta pareciera locura; pero ¿haz pensado que lo puede estar atando tus manos para poder recibirla no es mas que la experiencias negativas y aquello que en algún momento te causo dolor? ¿Cómo poder hacer de lado todo ello y abrir los ojos y el corazón a un mundo de posibilidades que Dios ha preparado para aquel que quiere recibirlo? Quizás ayude el ver y aceptar todo aquello que te ha traído dolor; quizás perdonando a aquellos que aportaron a ese dolor porque cada quien dará cuentas por si mismo... PERDONA; después quizás aceptando que hay ALGUIEN que quiere lo mejor para ti, y no esta loco, porque EL sabe que puedes llegar allí... y si no fue así, NO hubiera muerto por ti y por mi... TEN FE.

Dios te guarda

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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lunes, 10 de enero de 2011

La honestidad de la vida es aceptar tus debilidades cuando eres orgulloso y aceptar tus cualidades cuando eres humilde.

¿Te has encontrado con personas que son buenísimas para algo en especial?, y cuando les dices lo maravillosos que son, se cohíben tanto que se sonrojan, se incomodan y algunos piensan "este algo quiere"; "Yo no fui," ¿cómo se te ocurre?, "lo hago por tu bien," "lo dije/hice porque tu/ellos/ustedes..." Frases que son escuchadas cuando no se quiere admitir algo; ya sea bueno o malo, pero no se quiere admitir. En verdad que a muy pocos nos gusta que nos digan en que deben mojorar, o que somos buenos para algo, sobre todo si ello rompe con nuestra imagen de quienes somos. Cuanto necesito aprender a ver mis debilidades y no solo mis cualidades. Estoy leyendo la segunda carta que el apóstol Pablo le escribió a la iglesia de la ciudad de Corinto. Una ciudad griega muy importante en su tiempo por el comercio. En si por ser griega era una ciudad donde había muchos "pensadores" y "maestros" con escuelas de enseñanzas filosóficas y aunado a esto era comercial y esto traía muchos viajeros y muchos conocimientos de otra regiones. Pablo les explica la razón por la cual el se atreve a enseñarles lo que sabe aunque no quiere y no es su intención ser comparado con los mejores de esa ciudad. Anteriormente Pablo les había escrito: "Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios. Per por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracias no ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que todos ellos, pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo." (1 Carta a los Corintios 15:9-10)

Si estamos consientes de que somos hijos(as) de Dios, y que lo que somos es porque Dios ha dado ese regalo porque ha tenido un inmenso amor que no merecíamos (gracia), per aun así nos lo dio. Lo único que queda por hacerlo es ACEPTAR. Ser honesto con Dios y contigo mismo(a) es el primer paso. No podemos intentar nadar si no acepto que no se nadar.
Busca a personas que sabes que en verdad te aman, te aprecian y te serán honestas, y pregúntales: ¿qué ves de bueno en mi? Si lo crees pertinente pregunta ¿qué crees que debo mejorar en mi forma de relacionarme con los demás?
Si puedes tener cinco personas respondiéndote. Busca las cosas en que las cinco coinciden y veras sorpresas grandes. Entonces con HONESTIDAD, acepta tus cualidades. Dios te las ha dado, úsalas para bien. Y con HONESTIDAD acepta tus debilidades, y trabaja en mejorarlas.

Dios te guarda.

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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