jueves, 30 de abril de 2009

Para disfrutar tú camino, enfócate en tu destino.

“Y se quejaron contra Moisés y contra Aarón todos los hijos de Israel; y les dijo toda la multitud: “ojala muriéramos en Egipto en vez de morir en este desierto” Números 14:2

Como recuerdo los fines de semana cuando en casa se nos decía que íbamos a ir al campo. Vivíamos en la ciudad de México DF y salir al campo era refrescante y divertido. Hay lugares a las afueras de la ciudad donde el paisaje es en verdad hermoso. Recuerdo un rio, con una cascada pequeña, el agua fría pero cristalina. Con un clima caliente y seco era un verdadero regalo ir a ese lugar. Mama preparaba la comida, por lo regular en el menú había enchiladas, huevos cocidos, hervidos o duros como sea que los conozcas, un poco de carne asada, agua de limón, fruta y pan dulce ah! Y tortas de jamón con mayonesa para el camino de regreso. Puedes imaginar la emoción al estar preparándonos para salir. Nos levantábamos mas temprano que cuando íbamos a la escuela, las mochilas con un traje de baño, una toalla y ropa calientita para el regreso, se apilaban en la puerta de entrada; cocinar era toda una odisea y una tentación enorme. Subíamos todo en un Ford rojo que no recuerdo el año pero se que no se parecía a los últimos modelos del momento; y así comenzaba la travesía. Salir de la ciudad de México toma por lo menos una hora a dos de trafico intenso, el calor y la falta de aire acondicionado en el carro no son la mejor combinación, el cuerpo transpiraba mas que en otros días, no se si era por la emoción, por lo caliente del clima o por el hecho de que en un carro de 5 personas viajábamos por los menos 8 (Con eso de que como son niños puedes meter 6 en lugar de tres).

De momento alguien decía “quiero ir al baño” otro decía “tengo hambre” otro exclamaba “hazte para allá, me estas aplastando”. Y poco a poco la emoción de ir de paseo se remplazaba por la emoción del momento y la frustración llegaba a tanto, que por lo regular mamá paraba las quejas con un golpe y la incomodidad, el enojo, la frustración y el resentimiento flotaban en el aire dentro del carro. Todo molestaba, hasta la manera de respirar del hermanito que llevabas sentado en la pierna izquierda; había incomodidad porque el primito que iba sentado en la pierna derecha tenía la ventana y podía sacar la cara para respirar el smog de los camiones viejos que viajaban junto a nosotros. Yo termina por dormirme y evadir todo lo que ocurría en esos momentos.

Ahora ya de adulto veo como es fácil caer en la emoción del momento cuando pierdo la perspectiva, cuando olvido el destino final, cuando me desenfoco y dejo de ver la meta. ¿Qué pasaría en mi vida si en vez de quejarme y criticar empleara la misma energía en marchar hacia adelante?

Cuando se oiga un grito de inconformidad, un susurro de frustración, una expresión de molestia, veamos a nuestro alrededor antes de tomar la decisión de unirnos o retirarnos; recordemos la meta final y pregunta: ¿Vale la pena pasar por esto para llegar? El llegar a mi meta, a mi destino final depende de mi enfoque, el disfrutar el camino depende de donde empleo mi energía.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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martes, 28 de abril de 2009

El valor de todo está en lo útil que es y no en el costo

“La tierra dará su fruto, nos bendecirá Dios, el Dios nuestro” Salmo 67:6

Estaba un hombre pidiendo ayuda en las afueras de un lugar público. Y antes de pedir a la gente, se arrodillo y en voz alta elevo una oración: “Señor, tu sabes lo difícil que me es esto, y que estoy en espera de ese trabajo que me han prometido, pero hoy tengo hambre, yo se que tu puedes usar muchos recursos para hacer este milagro, solo dame algo de comer para tener fuerzas y seguir adelante”.

Mientras el continuaba su oración, a unos pasos de el, unos jóvenes incrédulos, le escucharon y pensaron burlarse de el; se pusieron de acuerdo para poner delante de el un sándwich y reírse de el cuando al abrir sus ojos pudiera ver que quien había dado el sándwich no era Dios sino ellos.
Efectivamente, cuando este hombre abrió sus ojos vio el sándwich, vio a los jóvenes… ellos esperaban verlo avergonzado y sorprendido, pero para sorpresa de ellos; el hombre volvió a cerrar los ojos y con voz mas alta en oración dijo: “gracias Dios por estos jóvenes, que aunque no tienen fe, son tu creación, y los has usado para tus propósitos, y hoy me haz dado lo necesario para seguir”; en cuanto termino, les agradeció tanto por permitir que Dios les hubiera usado, y se fue a buscar el trabajo que sabia, ahora mas que antes, le estaba esperando.

Es nuestra propia limitación que limita la abundancia en nuestra vida. Nos limitamos a pedir ayuda, nos limitamos a pedir consejos, nos limitamos a pedir riquezas, no limitamos a pedir salud; porque vemos nuestras propias limitaciones y no pensamos que merecemos lo mejor. Cada cosa en nuestra vida tiene un valor de acuerdo al uso que le damos. La tierra del sembrador vale más por lo útil que por su precio en el mercado. Un auto puede ser de los más económicos pero si es la fuente de trabajo para alguien es muy valioso. Así mismo todo lo que nos rodea. La fe es una herramienta mas, nuestras oraciones son una herramienta más y serán tan valiosas como el uso que les demos. Una oración es una conversación con el Ser supremo, Dios, Creador… como quiera que le llames. En la oración tú le hablas y durante el día te responde con todas sus herramientas. La fe es como un escudo de protección ante lo que viene, aunque no le ves, sabes que esta ahí. Haz de tu fe y tus conversaciones con Dios algo valioso, atrévete a darle el valor que se merece en tu vida. Tu vales mucho, te mereces lo mejor cada día, puedes creerlo, puedes verlo, si estas dispuesto o dispuesta a usar tu fe.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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viernes, 24 de abril de 2009

El mejor momento para renovar un compromiso es en la prosperidad

“Y por todo esto nosotros hacemos una promesa y la escribimos firmada por nuestros príncipes, por nuestros lideres y por nuestros sacerdotes.” Nehemías 9:38

Hay dos situaciones en la vida donde resulta muy fácil volver a hacer una promesa: Cuando recobramos la salud después de una grave enfermedad y cuando nos hemos librado de un gran problema. Es precisamente porque volvemos a tener el gozo por la vida, o el gozo por una nueva oportunidad y esto nos permite ver la ocasión para renovar nuestras promesas con la vida. Seria maravilloso que aprendiéramos a no permitir que los problemas sean los indicadores de nuestra dedicación a vivir comprometidamente, en medio de la desesperación, en medio de la búsqueda de la última fuente. Seria grandioso si en la calma y la alegría que trae el bien estar y la prosperidad, con nuestra mente en paz, pudiéramos de todo corazón recordar y confirmar nuestras promesas. Si tan solo pudiéramos valorar las cosas en medio de la prosperidad, no necesitaríamos los problemas y las adversidades.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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jueves, 23 de abril de 2009

La fe quita el miedo , y confiar en que todo tiene un buen proposito y esta bajo control, quita el terror.

“pues sus ángeles mandara acerca de ti, que te guarden en todos tus caminos” Salmos 91:11

Cuenta la historia de algo que sucedió mientras un señor estaba cazando venados en los bosques de Oregón. Con el rifle acunado en el hueco de sus brazos, el hombre iba por un antiguo camino de leñadores casi borrado por la exuberante espesura. Caía la tarde y estaba pensando en regresar al campamento cuando oyó un ruido en los arbustos cerca de él. Antes de que tuviera oportunidad de levantar el rifle, un bultito castaño y blanco corrió hacia él a toda velocidad. Todo sucedió tan rápido, que el hombre apenas tuvo tiempo de pensar. Miro hacia abajo y allí estaba un conejito castaño (en extremo agotado) acurrucado contra sus piernas entre sus botas. La cosita temblaba como una hoja, pero allí estaba sin moverse. Esto era sumamente raro. Los conejos silvestres tienen miedo de la gente, y ni siquiera es fácil llega a ver alguno... mucho menos uno que venga y se siente en nuestros pies. Mientras trataba de encontrarle explicación a aquello, otro actor entro en la escena: Más abajo en el camino una comadreja salto al camino, cuando vio al hombre (y a la que consideraba su presa, sentada a sus pies) el predador quedo congelado, el hocico jadeante, los ojos con un brillo rojo. Entonces comprendió el hombre que había irrumpido en medio de un pequeño drama de vida y muerte en el bosque. El conejito, exhausto por la persecución, estaba a solo minutos de la muerte. Este hombre era su última esperanza de refugio. Olvidando su natural recelo y miedo, el animalito instintivamente se había pegado a él buscando protección de los afilados dientes de su implacable enemigo. El hombre no lo decepcionó: alzó su rifle, apuntó y disparó al suelo justo debajo de la comadreja. El animal pareció saltar casi recto al aire un par de pies y entró disparado hacia el bosque de nuevo, a toda velocidad que sus patas se lo permitían. Durante un rato el conejito no se movió. Siguió echadito allí, acurrucado entre los pies del hombre, en la tarde que caía poco a poco, mientras él le hablaba suavemente. ¿A dónde fue, chiquitín? No pienso que te molestará por un tiempo. Parece que esta noche te has librado de la trampa. Pronto el conejito se fue saltando, alejándose de su protector para entrar en el bosque.

¿Haz tenido miedo en tu vida? ¿Haz sentido que estas en peligro por algo real o supuesto? ¿Haz sentido miedo que se torna en terror? ¿A dónde corres en momentos de necesidad? ¿A dónde corres cuando te persiguen predadores como los problemas, las preocupaciones y los temores? ¿Dónde te escondes cuando tu pasado te persigue como un lobo implacable, tratando de destruirte? ¿Dónde buscas protección cuando las comadrejas de la tentación, la corrupción y la maldad amenazan con vencerte? ¿A dónde te vuelves cuando tu energía se agota... cuando la debilidad te embarga y sientes que no puedes huir por más tiempo?

Es confortable saber que alguien cuida de nosotros. Da seguridad caminar en la vida poder escuchar y sentir su presencia. Cambia tus temores por la fe, vive en esa confianza, aunque no lo veas, siempre esta ahí.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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miércoles, 22 de abril de 2009

Vive tu vida como si todo dependiera de ti, y solo confía al saber que todo depende de Dios

“El respondió no temas porque hay mas gente con nosotros que con ellos…..y Dios abrió los ojos del muchacho y vio el cerro lleno de caballos y carros de fuego alrededor de Eliseo”
2 Reyes 6:16-17

Leí una historia de un mercader que hace muchos vivía en Inglaterra y que era muy famoso por su generosidad con los pobres y su éxito en los negocios. El poseía varios barcos de transporte, al parecer “Dios le sonríe en todo lo que hace” decía la gente. Pues nunca había asegurado sus barcos y así mismo nunca había tenido una sola perdida. Un día en uno de sus viajes algo sucedió que el barco comenzó a perder velocidad y notaron que el agua le estaba entrando por la parte más baja, una grieta en el barco puso en peligro todo. Inmediatamente pusieron sus habilidades para detener la catástrofe, pero todo parecía inútil, por más que ellos trabajaban no podían evitar el final. Este hombre decía una y otra vez “no paren, sigan”. Los hombres que oían su voz y veían la realidad, comenzaban a desanimarse cuando de pronto y sin ninguna explicación el agua dejo de entrar mientras ellos continuaban vaciando la que y estaba a dentro. Ellos continuaron hasta la ciudad de Bristol y al llegar se dieron cuenta de que un “pez” que algunos decía que era un delfín se había introducido en el agujero de la popa. Se cuenta que desde entonces en cada celebración pública organizada en días especiales se puede ver una precesión con un delfín pequeño, llevado por escuelas de niños educados bajo la fundación del Señor Coldstone.

Para ti que tienes fe, te invito a que aceptes la realidad de que Dios siempre está alrededor de los que le quieren ver. Cuidando, protegiendo, prosperando y haciendo de sus vidas un testimonio de su Providencia. Si crees, "no pares, sigue" y durante tu vida, haz todo lo posible mientras sea posible que Dios hará lo imposible cuando para ti paresca imposible.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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jueves, 16 de abril de 2009

El amor no fingido demuestra una entrega desinteresada

“Pues porque obedecieron a la verdad sus almas son purificadas mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, ámense unos a otros entrañablemente, de corazón puro” 1Pedro 1:22

Leí una historia que en una escuela pública un niño rego tinta en el escritorio del maestro. El maestro enojado preguntaba el nombre del culpable. Después de las amenazas de castigo para todo el grupo, una voz exclamo: ¡Lopez, maestro, Lopez fue! No es justo que nos castiguen a todos. En el salón de clases había dos niños con el mismo apellido. Inmediatamente uno de ellos se levanto y apresurado llego donde el maestro que comenzó a darle una fuerte y dolorosa serie de golpes en las manos con una regla de medir. Ante los ojos de los niños, el otro niño con apellido Lopez se levanto, con lágrimas en los ojos y lentamente se acerco al maestro y con voz débil confesó haber sido el culpable. El maestro detuvo el castigo y con un nudo en la garganta le pregunto al pequeño héroe: “ ¿Por qué has permitido ser castigado sin confesar que eres inocente?” El contesto entre llantos: “Maestro mi hermanito está enfermo y muy débil, por poco se desmaya y al recargarse en su escritorio causo el accidente” El maestro le apretó contra su pecho y entre lagrimas le agradeció por la gran enseñanza. Esa tarde después que los niños salieron, el maestro en silencio agradeció a Dios por el sacrificio de Jesús por la humanidad.

Cuantas veces tu y yo, en nombre de lo que es justo nos perdemos la oportunidad de mostrar nuestro amor por nuestros semejantes. Nuestro pensamientos no llevan a decir “se lo merecen” o “es la consecuencia de sus actos” sin tomar el tiempo de saber porque es que esta sucediendo tal cosa.

Para aquellos que piensan que no hacen nada malo, que están bien, que la vida les sonríe en todo, les pregunto: has pensado con que propósito es que se te ha dado la oportunidad de estar bien? Siempre hay alguien a quien mostrar amor, son menos los que quieren mostrarlo.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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Toda semilla que siembras no da fruto, sino muere primero

“no entiendes, lo que tu siembras no se vivifica, si no muere antes” 1 Corintios 15:36

Si pudiera ver nuestras vidas como aquello que ve el sembrador, podríamos ver que todas la semillas tienen una promesa por naturaleza. Dependiendo de su tipo será la cosecha. Unas semillas dan flores que crecen rápidamente, que son bellas, que adornan, que huelen hermoso, que son agradables para aquel que las ve; algunas necesitan del calor intenso del verano para lograrlo, otras solo la sombra y temperaturas media y aun otras solo en temperaturas bajas y dentro de un cuidado especial.

Hay otro tipo de semillas que después de sembradas, tardaran meses para dar su fruto, quizás años; pero con cuidados darán sus frutos; estas necesitan más agua, mas alimento, mas limpieza. Pero una vez que dan fruto, mientras más le cortas los frutos mas darán a la siguiente temporada.

Hay otro tipo de semillas que por años serán cuidadas hasta llegar a ser arboles robustos, grandes y con muchos usos; algunos solo para dar protección con su sombra; algunos para dar vida con su madera; algunos para dar alimento a muchos seres salvajes.

Si tu y yo viéramos nuestra vida así podríamos ver que muchos de nuestros acciones diarias y nuestras propias vidas (como semillas) son así; algunas sin mucho pensar, darán frutos inmediatos así como las flores; otras acciones nacen y crecen dependiendo el medio en que se hacen y se cuidan, en el calor del hogar, con los cuidados de la familia; y otras acciones darán su fruto en años y serán para proteger, para preservar, o para contribuir a la vida de otros seres humanos.

Sin embargo me es necesario entender, que así como la semilla de limón que es dejada en la tierra, es transformada en una planta totalmente diferente a la semilla y sin embrago sigue siendo de la misma esencia puesto que dará limones; así aquella acción que yo siembro aunque en su esencia tenga la misma naturaleza, nacerá y brotara en formas diferentes a las mías, con la propia personalidad de aquel que la recibió. Me es necesario entender que aquella semilla que yo siembro muere en su forma exterior, deja de ser semilla y lo que brota es el producto de una nueva creación con la misma esencia.

Espera a ver el fruto después de la transformación. Espera a ver la flor que viene después de que solo veras la planta totalmente diferente a lo que se puso en la tierra. Solo recuerda que todo lo que tú y yo sembramos será transformado y crecerá a su propio tiempo, en su espacio, a su forma, de acuerdo su naturaleza y los cuidados que se le den. La tarea es sembrar buena semilla.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
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miércoles, 15 de abril de 2009

Toda semilla que siembras no da fruto, sino muere primero

“no entiendes, lo que tu siembras no se vivifica, si no muere antes” 1 Corintios 15:36

Si pudiera ver nuestras vidas como aquello que ve el sembrador, podríamos ver que todas la semillas tienen una promesa por naturaleza. Dependiendo de su tipo será la cosecha. Unas semillas dan flores que crecen rápidamente, que son bellas, que adornan, que huelen hermoso, que son agradables para aquel que las ve; algunas necesitan del calor intenso del verano para lograrlo, otras solo la sombra y temperaturas media y aun otras solo en temperaturas bajas y dentro de un cuidado especial.

Hay otro tipo de semillas que después de sembradas, tardaran meses para dar su fruto, quizás años; pero con cuidados darán sus frutos; estas necesitan más agua, mas alimento, mas limpieza. Pero una vez que dan fruto, mientras más le cortas los frutos mas darán a la siguiente temporada.

Hay otro tipo de semillas que por años serán cuidadas hasta llegar a ser arboles robustos, grandes y con muchos usos; algunos solo para dar protección con su sombra; algunos para dar vida con su madera; algunos para dar alimento a muchos seres salvajes.

Si tu y yo viéramos nuestra vida así podríamos ver que muchos de nuestros acciones diarias y nuestras propias vidas (como semillas) son así; algunas sin mucho pensar, darán frutos inmediatos así como las flores; otras acciones nacen y crecen dependiendo el medio en que se hacen y se cuidan, en el calor del hogar, con los cuidados de la familia; y otras acciones darán su fruto en años y serán para proteger, para preservar, o para contribuir a la vida de otros seres humanos.

Sin embargo me es necesario entender, que así como la semilla de limón que es dejada en la tierra, es transformada en una planta totalmente diferente a la semilla y sin embrago sigue siendo de la misma esencia puesto que dará limones; así aquella acción que yo siembro aunque en su esencia tenga la misma naturaleza, nacerá y brotara en formas diferentes a las mías, con la propia personalidad de aquel que la recibió. Me es necesario entender que aquella semilla que yo siembro muere en su forma exterior, deja de ser semilla y lo que brota es el producto de una nueva creación con la misma esencia.

Espera a ver el fruto después de la transformación. Espera a ver la flor que viene después de que solo veras la planta totalmente diferente a lo que se puso en la tierra. Solo recuerda que todo lo que tú y yo sembramos será transformado y crecerá a su propio tiempo, en su espacio, a su forma, de acuerdo su naturaleza y los cuidados que se le den. La tarea es sembrar buena semilla.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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martes, 14 de abril de 2009

Pararecibir el fruto, hay que sembrarlo primero

“Dile al justo que le ira bien, porque comerá de los frutos de sus manos” Isaías 3:10

La frase “le ira bien” contiene la palabra SIEMPRE. Si leyeras “le ira bien en la prosperidad” o “le ira bien aun en los problemas” limitaría toda la promesa a una sola hora que perece. Que bueno que no se limita. Desde el principio hasta el final de la vida, todo lo que se siembra se recoge, en todas las circunstancias, “le ira bien al que es justo”. Alimento, vestido, casa, matrimonio, protección, todo se tiene y se recibe de la misma manera en que se siembra. A veces es desalentador ver que el malvado prospera. Nos hace sentir derrotados cuando tratamos de seguir la justicia y no vemos la recompensa de la misma manera en que el resto del mundo la ve. Al parecer la vida del tramposo es excitante, encantadora y audaz. No importa la manera en que la sociedad lo vea, al final todo tiene su recompensa. Esta promesa trata de protegernos al advertirnos acerca del daño que nos podemos causar al no buscar la justicia. Cada quien recibe el fruto de lo que siembra. Que quieres recibir? Que quieres tener al final de cada hora, al final de cada día, al final de cada semana, al final de cada mes, cada año y al final de tu vida? Eso, eso que quieres tener, ver, poseer, es lo que hay que sembrar. Animo! Si estas sembrando lo mejor, abundancia, alegria, eso recibirás. No te canses de hacer el bien, busca la verdad, da lo mejor, da lo bueno… que es lo mismo que recibirás.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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