miércoles, 25 de marzo de 2009

El éxito en tu vida va acompañado del éxito en la vida de otros.

“Ni el ojo puede decir a la mano: no te necesito, ni tampoco la cabeza a los pies: no tengo necesidad de ustedes” 1 Corintios 12:21

El mejor equipo

Cuentan que en la carpintería hubo una vez una extraña asamblea. Fue una reunión de herramientas para arreglar sus diferencias. El martillo ejerció la presidencia, pero la asamblea le notificó que tenía que renunciar. ¿La causa? ¡Hacía demasiado ruido! Y, además, se pasaba el tiempo golpeando. El martillo aceptó su culpa, pero pidió que también fuera expulsado el tornillo; dijo que había que darle muchas vueltas para que sirviera de algo. Ante el ataque, el tornillo aceptó también, pero a su vez pidió la expulsión de la lija. Hizo ver que era muy áspera en su trato y siempre tenía fricciones con los demás. Y la lija estuvo de acuerdo, a condición de que fuera expulsado el metro que siempre se la pasaba midiendo a los demás según su medida, como si fuera el único perfecto. En eso entró el carpintero, se puso el delantal e inició su trabajo. Utilizó el martillo, la lija, el metro y el tornillo. Finalmente, la tosca madera inicial se convirtió en un lindo mueble. Cuando la carpintería quedó nuevamente sola, la asamblea reanudó la deliberación.

Fue entonces cuando tomó la palabra el serrucho, y dijo: "Señores, ha quedado demostrado que tenemos defectos, pero el carpintero trabaja con nuestras cualidades. Eso es lo que nos hace valiosos. Así que no pensemos ya en nuestros puntos malos y concentrémonos en la utilidad de nuestros puntos buenos". La asamblea encontró entonces que el martillo era fuerte, el tornillo unía y daba fuerza, la lija era especial para afinar y limar asperezas y observaron que el metro era preciso y exacto. Se sintieron entonces un equipo capaz de producir muebles de calidad. Se sintieron orgullosos de sus fortalezas y de trabajar juntos.

Que es lo que limita a l ser humano para no lograr su éxito en la vida? Quizas el pensar que no necesitamos de otros para lograrlo. Quizás el pensar que mi éxito es mio, es para mi, yo lo logro, con mis propias fuerzas. He estado leyendo acerca de las actitudes que restan valor al ser humano. Cuando en la vida te comparas con los logros de otros o intentas copiar la vida de otros llega el sentimiento de inferioridad o el sentimiento de superioridad. Cuando me comparo con otros o intento copiar a otros, estoy restando valor a mi persona. Yo soy valioso por quien soy y tengo mucho que aportar a la sociedad, pero también los demás. La realidad es que necesitamos de los talentos de las personas que nos rodean para lograr nuestros éxitos. No siendo dependientes, no siendo independientes sino interdependientes.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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lunes, 23 de marzo de 2009

“La oportunidad nace, cuando el tiempo y el lugar se unen convenientemente, y crece cuando crees que es para tu bien.”

“Pero nosotros no somos de los que retroceden para perderse sino de los que tienen fe para salvarse” Hebreos 10:39

Leí acerca de un maestro que intentaba ensenar a sus pequeños discípulos en una forma práctica lo que se necesita para ver una oportunidad y hacer de ella lo mejor. Así que metió la mano a su bolsillo y saco un reloj de plata, antiguo y al parecer de mucho valor. El maestro se acerco al mayor de todos sus alumnos y le dijo “quieres este reloj? Es tuyo sin precio y sin dinero, gratis”. Este jovencito, se sonrió y pensó que su maestro le estaba jugando una broma y no extendió la mano. Al ver esto, el maestro se lo ofreció de la misma manera al estudiante junto al primero. Este pensó que era una broma y que sus compañeritos se reirían de el si al extender la mano el maestro hiciera algo diferente, y no extendió la mano. Uno a uno se les dio la misma oportunidad y no fue sino hasta que llego al último, el más pequeño, el cual con una sonrisa extendió la mano, tomo el reloj, se lo metió a su bolsillo y le agradeció al maestro por su regalo. El maestro le dijo: “me da mucho gusto ver que tuviste fe en mis palabras, el reloj es tuyo, te puedes quedar con el pues es gratis, sin precio y sin dinero, cuídalo y dale cuerda cada noche”

Cuando los demás alumnos vieron esto se dieron cuenta de que lo único que se necesita es la fe sencilla de aceptar un regalo; la fe sencilla de creer en su maestro y en su palabra; y la fe sencilla de creer que es para su bien.

Cuantas oportunidades se nos han pasado de largo, cuando hemos perdido por no creer. Cuando una oportunidad llega a tu vida, sin poner atención a lo que los demás piensen, a lo que pudiera pasar si no fuera cierto, a la imagen que proyectaras si no se logra… extiende tu mano, pues si crees que es para ti, puedes creer que es para tu bien, acéptala y agradece.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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miércoles, 18 de marzo de 2009

El que quiera ser un buen guía, aprenda a ser un buen seguidor

“pues todos son hijos de Dios por la fe en Jesús” Gálatas 3:26

Se cuenta de un padre y un hijo que durante un día de campo deciden tomar un paseo por el rio. De pronto quieren atravesar al otro lado. El padre toma la iniciativa y camina por el frente, después de unos cuantos pasos voltea hacia atrás y confirmar que su hijo le seguía. Después de otros pasos vuelve y le dice “con cuidado hijo, avísame si voy muy rápido”. Su hijo le dice, “no te preocupes papa, yo voy pisando las mismas piedras que tu”.

Yo estoy seguro que ese niño podrá atravesar ese rio nuevamente y cuando tenga la oportunidad va a poder guiar a sus amigos a hacer lo mismo.
Si alguna vez te has preguntado por que la gente no te sigue cuando quieres guiar, pregunta también si es que has sabido seguir y aprender el camino por el cual va a llevar a los demás. La figura de padre e hijo es un ejemplo de este proceso, todo buen padre fue buen hijo o si sabes que eres buen hijo, seguro que sabes que eres buen padre.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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martes, 17 de marzo de 2009

El miedo es un buen amigo cuando lo aceptas, pero si lo rechazas, es el peor enemigo.

“Me saco del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso, asentó mis pies sobre una roca y afirmo mis pasos” Salmo 40:2

Se cuenta de un soldado que fue enviado al puesto de vigilia donde dedicaría dos semanas por lo menos. Este puesto estaba en la montaña desde donde veía el desierto y su función era investigar los movimientos del enemigo y reportar a su base. Cuando este llego a su puesto, vio que era una cueva y a la entrada había una telaraña gruesa. El le tenia pavor a las arañas, en varias ocasiones pensó en matar a esa araña sin embargo no lo hizo y con mucho miedo cada día tenia que quitar la telaraña con una objeto y así poder salir o entrar en la cueva, pues la araña era grande y construía su telaraña con mucha rapidez. En una ocasión, el enemigo descubrió a este soldado y desde lejos lo hirieron y se lanzaron a buscarlo. Con mucho esfuerzo llego a la cueva, y sin darse cuenta destruyo la telaraña al entrar. Inmediatamente y como siempre la araña volvió a construir su telaraña. Cuando el enemigo paso por la cueva se oyó una voz que pregunto: “Sargento ¿entro a revisar en el cueva?” y el sargento respondió, “no es necesario mira la telaraña, significa que esta abandonada”.

Ya puedes pensar en lo que hubiera sucedido si este soldado hubiera matado a la araña desde el primer día en que la vio. Los miedos son una reacción normal de protección y supervivencia. Podemos pretender que no existen y “matarlos” en nuestra vida; sin embrago cuando salen a la superficie pueden ser los peores enemigos, destruirnos y destruir a los que nos rodean. Y si en cambio los aceptas y eres capaz de vivir con ellos, veras que en su momento serán tus mejores aliados ante aquello que nos recuerda que en realidad existen en nuestra vida. Dales la mano, acepta que existen y vive con ellos, no intentes matarlos, veras que es necesario tenerlos como “amigos”, pues en su momento pueden salvar la vida.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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jueves, 12 de marzo de 2009

El que más arriesga, mas gana

“amaras a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 5:43

Una gran enseñanza de la naturaleza es ver como los niños cuando juegan con los animales domésticos pueden salirse con la suya. Has visto como los pequeñitos cuando se acercan al gato le pisan la cola, le halan las orejas, le pican la boca metiendo sus manitas. O cuando juegan con el perro se suben en el, se acuestas en sus partes mas sensibles, incluso hasta los patean y aparentemente les dañan. Pero por naturaleza estos animales saben que los niños no la hacen para dañarles. Pero que diferente reacción si lo hiciera un adulto ¿verdad? ¿Donde esta la diferencia? En mi opinión, esta en la intensión y la percepción.

La intensión de quien desarrolla el acto y la forma en que lo percibe el que recibe. En el ejemplo anterior, las mismas garras y colmillos que los animales usan para jugar con un ser inocente, se usan para desgarrar y destruir al que se acerca a dañar. Por naturaleza los animales solo matan para comer y no por diversión. El principio de la vida es la conservación de la misma. Y este principio en el ser humano es lo que hace la diferencia al amar al prójimo. La preservación de mi vida. “No me toques”, “no me lastimes”, “no me incomodes”, “no me…” son aparentemente la fuerza que mueve al mundo. El peligro esta en pensar: Primero yo, luego yo, y si queda algo es para mi. No como conservación de la vida sino como un ego..ismo que daña. Sin pensar, pretendiendo lo mejor para uno mismo, el daño es mas grande. ¿Porque no darse permiso de ver al mundo a mi favor? ¿Por qué no disfrutar de todo lo que llega a mi vida como lo mejor para mí? ¿Por qué no gozar de cada día, cada momento, cada persona, cada palabra? Porque no he aprendido a amarme a mi mismo. Amar al prójimo, depende de cómo me amo a mi mismo y no lo contrario. Sin embargo muy pocas veces me han ensenado lo que significa amarme a mi mismo.

Los animales, cuando han satisfecho todas sus necesidades básica, no usan sus garras y colmillos sino para defenderse y esto es el ultimo recurso después de haber huido de la situación de peligro. Así mismo el ser humano, después de tener lo básico, evitar situaciones que presenten peligro, tomar el riesgo en creer que yo merezco lo mejor y que la vida me lo da en cada momento, en cada palabra, en cada persona, en cada situación. El riesgo esta en ser vulnerable al aceptar que no puedo amar a los demás por que no me amo a mi mismo, así que hoy comienzo conmigo. No con egoísmo, sino con el deseo de poder amar a otros. Me es necesario saber que es amarse a si mismo y poder desearle lo mismo a mi prójimo. El riesgo es creer que todo viene a mí para hacerme un mejor ser humano. Arriésgate a buscar las maneras de amarte, darte lo mejor, de calidad, de corazón. Lo único que puede pasar es que seas un mejor ser humano, que estés satisfecho (a) contigo mismo (a) y puedas amar a otros.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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miércoles, 11 de marzo de 2009

La gota constante penetra la piedra

“Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartara de el” Proverbios 22:6

Un joven menciona de cómo cuando era pequeño ayudaba a su mama a recoger la cosecha de manzanas. Tomaba tantas cuantas podía en sus bracitos pequeños, uno o dos pasos y allí caía la primer manzana, dos mas y la segunda; en su intento por recoger las caídas, otra mas iba al suelo. Su madre en medio de rizas le mostro la forma de llevarlas sin peligro de perderlas y lograr el mayor número de ellas en menor tiempo, esto es: una por una constantemente.

Pareciera muy simple pero que diferente seria nuestra vida si cada día pudiéramos tomarlo y vivirlo sin peligro de perderlo todo por el hecho de querer llevarnos todas las manzanas a una vez. Poder decir “Dios, aquí esta otro día, ayúdame a tener la aceptación, la ayuda, el apoyo, la sabiduría, el tacto, la diligencia y la alegría para hacer todas las cosas conforme a tu propósito en mi vida”. Lo importante es día por día, toda la vida. Así como gota a gota constantemente hasta que penetra una piedra así es nuestra vida, día a día puede entrar en lo más duro que te imaginas: nuestras costumbres; nuestros malos hábitos, nuestro orgullo. Día a día hasta que lo logres.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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Es más fácil llegar, que mantenerse

“en mi prosperidad jamás seré conmovido” Salmos 30:6

“Dale al ser humano riquezas; deja que sus barcos traigan cargas abundantes; que el viento y las olas le sirvan para traer sus barcos; permite que sus tierras produzcan abundantemente; que el clima sea lo mas propicio; deja el éxito nunca se interrumpa; que todos le vean como exitoso; que goce de salud completa; que tenga el temperamento y la brillantes para ir por el mundo y vivir felizmente; dale un espíritu emprendedor; que su cantar sea alegre; que en sus ojos halla un brillo de gozo; y que por consecuencia con este tipo de vida tan fácil sea el mejor cristiano que halla habido en la tierra”

Después de tanta lucha y tanta entrega para lograr tus metas en esta vida; después de todo el esfuerzo y sacrificios para lograrlas; después de los días sin descanso y llenos de arduo trabajo veras el resultado y tendrás lo mejor para ti y para los tuyos. Disfrútalo y vive cada momento; y comienza de nuevo, porque lo mejor esta por llegar. El rey David llega a la conclusión que fue Dios mismo quien le ha cambiado sus lamentos por alegría y en ese momento de su vida el dice: “en mi prosperidad jamás seré conmovido”; Cuando llegues a la cima de la montaña, cuando tengas tus sueños cumplidos, cuando seas el numero uno, recuerda y aprende que lo mas fácil lo acabas de hacer: llegar. Ahora el trabajo es mantenerse allí. Ten cuidado de los días fáciles; de los caminos sin tropiezos, no por que sean malos sino por que la tendencia es pensar que eres autosuficiente y seguros pues no hay necesidad de nada ni nadie. Solo recuerda que en el cielo azul siempre llega una nube: da gracias por ello. Mira que en el camino hay asperezas de las pequeñas piedras; agradece que estén allí; agradece por los momentos de aflicción, porque en ellos hay cambio para descubrir tus fortalezas; acepta la aparente pérdida, porque en ella hay ganancias incalculables; Siempre hay algo más que aprenderé, algo más que lograr, algo más que obtener. Tú lo puedes hacer con alegría y contentamiento en vez de avaricia y competencia. Lo que derrumba a los triunfadores cuando llegan a la cima es el peso de su orgullo y autosuficiencia; la carga de arrogancia y pedantería, lo inseguro de la vida fácil. Cuando llegues, agradece y afiánzate a la fuente de la fuerza que te llevo hasta ese lugar de prosperidad para no ser conmovido. Porque es mas fácil llegar, que mantenerse.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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lunes, 9 de marzo de 2009

El valor de un regalo esta en el gusto y la complacencia con que se recibe.

“Por que de tal manera amo Dios al mundo que ha dado a su único hijo para que todo aquel que en el cree no se pierda sino que tenga vida eterna” Juan 3:16

Se cuenta de un hombre que después de haber recibido una herencia enorme decidió hacer feliz al primer ser que se encontrara en su camino. Al salir de casa, en la entrada del edificio donde vivía estaba un hombre pidiendo limosna a todo aquel que pasaba por allí. Cuando le vio le extendió un cheque con una cantidad muy grande escrita en el y le dijo: “Vaya al banco y entregue este papel, le darán mi regalo el dia de hoy”.

Al dia siguiente, este hombre salió de su apartamento y para su sorpresa volvió a ver aquel hombre pidiendo dinero en el mismo lugar. Se acerco a el y le pregunto que había pasado? ¿Fuiste al banco?

Si señor pero en el camino vi la cantidad que decía en el papel, y ya frente al banco vi ese lugar tan hermoso, tanta gente bien vestida, mire mi apariencia y mi condición, ¿Cómo me darían el dinero?

El hombre generosamente, el volvió a decir, ve al banco, ellos no se fijaran en tu apariencia, ni tu condición, mi firma al pie del papel es suficiente para que te den el dinero.

Cuantas veces, Dios, el universo, la vida, me han dado regalos maravillosos pero al mirar mi propia condición me limita y no los recibo. Son regalos valiosos, abundantes, generosos, llenos de vida, y en repetidas ocasiones veo todo eso y me pregunto ¿Cómo me darían algo asi? Sin embargo al recordar y creer que la “firma” de quien me lo regala es suficiente para poder recibirlo.

No guardare mas cheques, los aceptare con gusto y complacencia, por que son regalos de vida eterna.

¿Y tú? ¿Te atreverías a entrar en ese banco de vida? Mira la firma de quien te lo regala, vale lo que dice.

Dios te guarde.

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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