“Diré yo a Dios: Esperanza mía y Castillo mío, mi Dios en quien confiare” Salmos 91:2
Leí la historia de dos jóvenes que estaban enamorados de la misma chica. Uno de ellos no paraba de decirle a sus amigos todo lo hermosa que era, los talentos que veía en ella, lo inteligente que era, lo hábil para hacer muchas cosas, en fin de todas las virtudes de “su chica”.
Sus amigos creían que pronto se casaría con ella. Pero cuál fue la sorpresa de saber que la chica se iba a casar con el otro joven. Cuando le preguntaban al joven triste como es que su rival le había ganado a la chica de sus sueños, el respondió “Creo que cuando yo estaba diciéndoles a ustedes a cerca de todas las virtudes que veía en ella, aquel estaba allí diciendo las mismas cosas, pero a ella en persona”
Quizás te de risa, pero mira con detenimiento que esto pasa a diario. Puedes pasar la vida diciéndole al mundo entero lo hermoso que es Dios, los regalos que hay en El, lo maravilloso de su plan para la vida y la creación, lo increíble de su poder, en fin de todas las cosas buenas que hay en El. Pero quien en verdad disfruta y se goza es aquel quien toma un momento para decirlo a Él directamente. Inténtalo, para tu tren de vida y por un instante, y en la forma que tu sepas hacerlo, habla con El. Platícale íntimamente de lo que te gusta, de lo que disfrutas, de lo que te preocupa, de lo que de agrada y de lo que te duele; te aseguro que tu corazón será diferente, renovado, lleno de vida y emoción como cuando el amor llega por primera vez. No solo le digas al mundo de la excelencia de Dios, díselo en persona y serás como el joven afortunado. Te deseo un fin de semana excelente
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
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