Una frase bien trillada, pero te quiero compartir que hay unas cuantas líneas en el libro de los Proverbios de Salomón, que hablan en contra del mal juicio.
En el capítulo 6 se nota a un padre hablándole a su hijo y le dice que si en algún momento el ha sido el fiador de algún amigo, que se asegure de que su amigo va a responder por su deuda. Le menciona que no descanse hasta que su amigo pague, porque él ha dado su palabra y se ha comprometido por lo que ha dicho.
De momento le dice” Ve a la hormiga, oh perezoso, mira cómo anda y se sabio; Ella no tiene capitán, ni gobernador, ni señor, y aun así, prepara su comida en el verano, y recoge en el tiempo de la siega para su mantenimiento. Flojo ¿hasta cuando has de dormir? ¿Cuándo te levantaras de tu sueño?” Si te la pasas durmiendo y cruzando las manos para descansar, así vendrá tu necesidad como un caminante; y tu pobreza como un hombre armado” Proverbios 6:1-11
Has notado que las hormigas trabajan durante las condiciones favorables; salen y recogen comida antes de los fríos inviernos; se cambian de lugar antes de las lluvias; construyen mientras pueden tener materiales para su nido. No descansan, paran cuando las vicisitudes del clima no les permiten seguir más, tener lo que necesitan; y dejan de trabajar cuando las condiciones ya no se lo permiten. Previenen la carencia, previenen la necesidad, previenen la falta de lo necesario y básico, trabajando y siendo diligentes.
¿Que las mueve? ¿Cómo saben ellas? No lo sé, pero creo que tienen que ver con su deseo (instinto) de vivir y preservar a su colonia, los nuevos miembros del nido, las larvas y las procreadoras. No tienen jefes, no tienen líderes que les digan que tienen que hacer y aun así lo hacen.
Muchos seres humanos hacemos las cosas por no perder antes que por ganar algo. El miedo es el que nos dirige para hacer las cosas. SI pudiéramos aprender de estos “animales” veríamos que necesitamos un motivo poderoso para hacer lo que hacemos (tus hijos, tu familia, tu hogar, tu persona…) y una motivación poderosa para continuar haciéndolo (preservar la vida, o tener una vida plena de calidad: la tuya y la de los que te rodean). Podríamos aprender a hacer las cosas por las ganancias que representan si las hacemos y no por las pérdidas que representan si no las hacemos.
Cualquiera que sea el motivo y la motivación, es mejor hacerlo hoy! ¡ya! Para prevenir y no para tener que remediar los daños cuando es demasiado tarde, cuando quizás ya no se puedan remediar. Estar listos antes de que lleguen… Pre- venir. Así es la vida; se nos da un sin número de oportunidades para prevenir, y con tristeza vemos que es en el último momento de nuestra vida en que quisiéramos tener una segunda oportunidad para hacer lo que no hicimos, para decir lo que no dijimos, para tener lo que no tuvimos, para creer lo que no creímos.
Si crees, tendrás, dirás y harás lo que nunca imaginaste. Cree hoy que Dios está contigo, que es el mejor día de tu vida, que es la mejor oportunidad para vivir con intensidad y propósito, que ofrecerás lo mejor de ti en cada momento, que reirás como nunca, que lloras como nunca, que amaras como nunca, que vivirás como nunca, y no tendrás que lamentar mañana.
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/
miércoles, 12 de marzo de 2008
No es la perfección del final lo que cuenta, sino hacer lo mejor todos los días
“Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mi pero no supe de donde eran. Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres se salieron, y no se a donde se han ido; seguidlos aprisa y los alcanzaran” Josué 2:4-5
Un amigo de centro América me contaba de cómo durante la guerra civil en algunos países, el simple hecho de ser estudiante universitario era motivo de sospecha para el gobierno. Muchos de los jóvenes universitarios tenían dos identificaciones, una universitaria y otra civil que el gobierno daba a la gente. El peligro que existía en ese momento era tal que si alguna persona te preguntaba si eras universitario y no tenias la seguridad de donde estaba esta persona (del lado universitario o del lado del gobierno) te ponías en peligro. O si tu ayudabas a alguien del lado “equivocado” y los oponentes te veían, te ponías en peligro. Y no solo tu sino también los que vivían en tu casa. Durante los momentos más críticos de esa guerra civil, hubo muchos desaparecidos; jóvenes que un día salieron a clases y nunca más regresaron. Y familias de estudiantes que cuando ellos regresaban de clases, ya habían sufrido daños de todo tipo.
En una ocasión me cuanta mi amigo que unos golpes fuertes se oyeron a la puerta, y gritos de ¡Ayuda, ábranme por favor!; era un estudiante que era perseguido, un jovencito de apenas 17 o 18 años aterrorizado por los soldados del gobierno que le seguían (solo por ser estudiante) y le venían disparando para matarle.
La gran disyuntiva moral en ese momento “si le abro la puerta, nos pueden matar a todos incluyendo a la familia de esa casa” o “si no le abro, se muere en mi puerta”. ¿Correrías el riesgo? ¿Arriesgarías a tus hijos, tu esposa (o), a ti mismo (a)?
Eso mismo paso con una mujer llamada Rahab, cuando escondió a dos espías del pueblo de Israel, que iban a inspeccionar las tierra de Jericó, para atacarles después; el rey se entero y envió a buscarles y cuando los guardias del rey llegaron a su casa, ella respondió con el verso que te comparto al principio.
¿Porque lo hizo? Ella había escuchado de las grandes cosas que Dios había hecho con el pueblo de Israel; ella sabía que Dios les daría la victoria sobre los demás pueblos; ella sabía que ellos tenían la victoria desde antes de comenzar las batallas. Rahab violo un principio menor: Decir la verdad; para proteger y cumplir un principio mayor (proteger la vida del pueblo de Dios)
Todos los días tenemos disyuntivas morales y tenemos que tomar decisiones muy importantes. En muchas ocasiones veremos que no hay soluciones perfectas; pero gracias a Dios que no espera que seamos perfectos, solo que seamos lo mejor que podamos y que confiemos en El. Esta mujer no era perfecta, y encima de eso mintió a los guardias del rey; y estoy seguro que con pavor confió que hacia lo mejor delante de Dios; y eso le salvo la vida y la de su familia. Confía en Dios y has lo mejor que puedas cada día de tu vida, la perfección le corresponde a Dios.
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/
Un amigo de centro América me contaba de cómo durante la guerra civil en algunos países, el simple hecho de ser estudiante universitario era motivo de sospecha para el gobierno. Muchos de los jóvenes universitarios tenían dos identificaciones, una universitaria y otra civil que el gobierno daba a la gente. El peligro que existía en ese momento era tal que si alguna persona te preguntaba si eras universitario y no tenias la seguridad de donde estaba esta persona (del lado universitario o del lado del gobierno) te ponías en peligro. O si tu ayudabas a alguien del lado “equivocado” y los oponentes te veían, te ponías en peligro. Y no solo tu sino también los que vivían en tu casa. Durante los momentos más críticos de esa guerra civil, hubo muchos desaparecidos; jóvenes que un día salieron a clases y nunca más regresaron. Y familias de estudiantes que cuando ellos regresaban de clases, ya habían sufrido daños de todo tipo.
En una ocasión me cuanta mi amigo que unos golpes fuertes se oyeron a la puerta, y gritos de ¡Ayuda, ábranme por favor!; era un estudiante que era perseguido, un jovencito de apenas 17 o 18 años aterrorizado por los soldados del gobierno que le seguían (solo por ser estudiante) y le venían disparando para matarle.
La gran disyuntiva moral en ese momento “si le abro la puerta, nos pueden matar a todos incluyendo a la familia de esa casa” o “si no le abro, se muere en mi puerta”. ¿Correrías el riesgo? ¿Arriesgarías a tus hijos, tu esposa (o), a ti mismo (a)?
Eso mismo paso con una mujer llamada Rahab, cuando escondió a dos espías del pueblo de Israel, que iban a inspeccionar las tierra de Jericó, para atacarles después; el rey se entero y envió a buscarles y cuando los guardias del rey llegaron a su casa, ella respondió con el verso que te comparto al principio.
¿Porque lo hizo? Ella había escuchado de las grandes cosas que Dios había hecho con el pueblo de Israel; ella sabía que Dios les daría la victoria sobre los demás pueblos; ella sabía que ellos tenían la victoria desde antes de comenzar las batallas. Rahab violo un principio menor: Decir la verdad; para proteger y cumplir un principio mayor (proteger la vida del pueblo de Dios)
Todos los días tenemos disyuntivas morales y tenemos que tomar decisiones muy importantes. En muchas ocasiones veremos que no hay soluciones perfectas; pero gracias a Dios que no espera que seamos perfectos, solo que seamos lo mejor que podamos y que confiemos en El. Esta mujer no era perfecta, y encima de eso mintió a los guardias del rey; y estoy seguro que con pavor confió que hacia lo mejor delante de Dios; y eso le salvo la vida y la de su familia. Confía en Dios y has lo mejor que puedas cada día de tu vida, la perfección le corresponde a Dios.
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/
La vida en si es un reto; sin Dios en ella, es causa de temor y muerte; con Dios en ella, es una aventura llena de vida
“…Aconteció después de la muerte de Moisés siervo de Dios, que Dios hablo a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo: Mi siervo Moisés ha muerto; ahora pues levántate y pasa ese Jordán, tu y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel” Josué 1:1-2
En una ocasión leí una historia que va más o menos así: Se cuenta de un alpinista experto que un día se dispuso a romper su propio record de escalar solo y con pocos víveres. Llevaba varios días de esfuerzos y cada vez se acercaba mas a la cima; en la última noche de su travesía, estaba a punto de disponerse a descansar en una pequeña área plana que encontró junto a la inmensa pared de esa montaña, cuando resbalo y comenzó a caer. En medio de golpes y momentos de caída libre logro lanzar su pico atado a la única cuerda que le sostenida, después de unos segundos de caída en la oscuridad sintió como si una masa de aire le golpeara y lo detuviera de caer. En ese momento quedo inconsciente. Cuando despertó sintió como estaba colgando en el vacío. Aterrado comenzó a gritar ¡Ayuda! ¡Por favor, alguien ayúdeme! Después de horas de intentos sin respuesta una voz desde lo alto que apenas se escuchaba le comenzó a gritar: ¡Corta la cuerda!
Este alpinista experto no quiso hacer caso de la voz, ¿cómo iba a arriesgarse caer en el vacío? y decidió seguir colgado. Con las bajas temperaturas y la cuerda apretando su cintura, comenzó a perder la circulación de la sangre por su cuerpo y lentamente estaba muriendo. De momento volvió a escuchar la voz que le pedía que cortara la cuerda, pero como no veía nada en medio de la oscuridad no quiso arriesgar su vida al cortar la cuerda y dejarse caer en el vacío. A la mañana siguiente, las noticias circulaban por los pueblos cercanos “Un experto alpinista amaneció muerto, colgado de su cuerda a solo 1 metro del suelo firme en la altiplanicie”.
Cuantos hemos pasado por experiencias similares. De momento la vida nos hace caer al abismo y en medio de los golpes y el vacio buscamos desesperadamente por la última esperanza y la encontramos. En medio de esa desesperación se nos pide que cortemos la única cuerda que nos sostiene porque es esa cuerda que nos está matando. Esa cuerda que nos roba la oportunidad de vivir. Esa cuerda que aunque nos mantiene con vida sabemos que solo es por un corto tiempo.
Pero por naturaleza siempre escogeremos la seguridad al aferrarnos a lo que conocemos y tenemos en las manos aunque con miedo aceptamos que nos quitara la vida. Muy pocos son los que optan por cortar esa cuerda, confiando en que: quien te dice que lo hagas, lo dice porque sabe que lo que te queda por caer ya es mínimo comparado con lo que has caído y que solo así podrás salvar tu vida.
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/
En una ocasión leí una historia que va más o menos así: Se cuenta de un alpinista experto que un día se dispuso a romper su propio record de escalar solo y con pocos víveres. Llevaba varios días de esfuerzos y cada vez se acercaba mas a la cima; en la última noche de su travesía, estaba a punto de disponerse a descansar en una pequeña área plana que encontró junto a la inmensa pared de esa montaña, cuando resbalo y comenzó a caer. En medio de golpes y momentos de caída libre logro lanzar su pico atado a la única cuerda que le sostenida, después de unos segundos de caída en la oscuridad sintió como si una masa de aire le golpeara y lo detuviera de caer. En ese momento quedo inconsciente. Cuando despertó sintió como estaba colgando en el vacío. Aterrado comenzó a gritar ¡Ayuda! ¡Por favor, alguien ayúdeme! Después de horas de intentos sin respuesta una voz desde lo alto que apenas se escuchaba le comenzó a gritar: ¡Corta la cuerda!
Este alpinista experto no quiso hacer caso de la voz, ¿cómo iba a arriesgarse caer en el vacío? y decidió seguir colgado. Con las bajas temperaturas y la cuerda apretando su cintura, comenzó a perder la circulación de la sangre por su cuerpo y lentamente estaba muriendo. De momento volvió a escuchar la voz que le pedía que cortara la cuerda, pero como no veía nada en medio de la oscuridad no quiso arriesgar su vida al cortar la cuerda y dejarse caer en el vacío. A la mañana siguiente, las noticias circulaban por los pueblos cercanos “Un experto alpinista amaneció muerto, colgado de su cuerda a solo 1 metro del suelo firme en la altiplanicie”.
Cuantos hemos pasado por experiencias similares. De momento la vida nos hace caer al abismo y en medio de los golpes y el vacio buscamos desesperadamente por la última esperanza y la encontramos. En medio de esa desesperación se nos pide que cortemos la única cuerda que nos sostiene porque es esa cuerda que nos está matando. Esa cuerda que nos roba la oportunidad de vivir. Esa cuerda que aunque nos mantiene con vida sabemos que solo es por un corto tiempo.
Pero por naturaleza siempre escogeremos la seguridad al aferrarnos a lo que conocemos y tenemos en las manos aunque con miedo aceptamos que nos quitara la vida. Muy pocos son los que optan por cortar esa cuerda, confiando en que: quien te dice que lo hagas, lo dice porque sabe que lo que te queda por caer ya es mínimo comparado con lo que has caído y que solo así podrás salvar tu vida.
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/
La administración de la vida se hace en secreto
“Enséñanos a contar nuestros días de tal modo que traigamos sabiduría al corazón” Salmos 90:12
Leí una historia de un hombre dueño de una hacienda que salió de viaje y le pidió a su administrador que se encargara de todos los negocios de su hacienda. No le dijo cuando regresaría, solo le pidió que tuviera todo al corriente.
Este administrador se vio en la libertad de disfrutar de todos los beneficios que el dueño le había cedido. Después de unos días, dentro e todos los deleites de esa nueva vida temporal, este administrador se dio cuenta de que los demás empleados de la hacienda estaban haciendo lo mismo que el. Al no haber “administrador” los empleados se relajaron un poco y la producción de las siembras comenzaron a bajar, la propiedad no estaba limpia, y el inventario de alimentos estaba disminuyendo. La primera reacción fue de pánico: “¡El dueño regresará y no he cuidado de su propiedad!”, “¡no he hecho mi trabajo!”; entonces comenzó a maltratar a los demás para que se apuraran a hacer su trabajo.
Precisamente en el momento en que maltrataba a un empleado, el dueño entro por la puerta. ¿Puedes imaginar en lo que termina la historia?
Lo que aprendo de esta historia es que como ser humano, por naturaleza, parece que necesito de motivadores externos para hacer lo que ya es mi responsabilidad “El jefe me ve, así que debo hacer las cosas”; tanto el administrador, como los otros empleados se comportaron así. Las consecuencias de este comportamiento tú las imaginaste. De la misma manera tu y yo somos los administradores de nuestras vidas; al llegar a cierta edad, se nos da el privilegio de comenzar a administrarla por nuestra propia cuenta, “EL JEFE” no ha dicho que lo hagamos; nunca nos dijo cuando va a volver; pero lo seguro es que volverá o iremos a su encuentro; Mira lo que tenemos por administrar: nuestra salud, nuestra mente, nuestras relaciones; nuestras familias; nuestras propiedades; En honestidad mira que has hecho con cada área de las que te mencione; puedes decir que has cuidado bien de lo que comes, de lo que aprendes, de los que te rodean y te estiman, de los te quieren , de los que te aman; puedes decir que has cuidado de tu tiempo, tu dinero y tus habilidades, que los has empleado correctamente o quizás has abusado del dinero; has abusado de tu tiempo o has abusado de tus habilidades; ¿Cómo vivimos? ¿Cómo tratamos a los demás? ¿Cómo nos sentiremos si el JEFE regresa ahora mismo? ¿Puedes imaginar como terminara tu historia?
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
Leí una historia de un hombre dueño de una hacienda que salió de viaje y le pidió a su administrador que se encargara de todos los negocios de su hacienda. No le dijo cuando regresaría, solo le pidió que tuviera todo al corriente.
Este administrador se vio en la libertad de disfrutar de todos los beneficios que el dueño le había cedido. Después de unos días, dentro e todos los deleites de esa nueva vida temporal, este administrador se dio cuenta de que los demás empleados de la hacienda estaban haciendo lo mismo que el. Al no haber “administrador” los empleados se relajaron un poco y la producción de las siembras comenzaron a bajar, la propiedad no estaba limpia, y el inventario de alimentos estaba disminuyendo. La primera reacción fue de pánico: “¡El dueño regresará y no he cuidado de su propiedad!”, “¡no he hecho mi trabajo!”; entonces comenzó a maltratar a los demás para que se apuraran a hacer su trabajo.
Precisamente en el momento en que maltrataba a un empleado, el dueño entro por la puerta. ¿Puedes imaginar en lo que termina la historia?
Lo que aprendo de esta historia es que como ser humano, por naturaleza, parece que necesito de motivadores externos para hacer lo que ya es mi responsabilidad “El jefe me ve, así que debo hacer las cosas”; tanto el administrador, como los otros empleados se comportaron así. Las consecuencias de este comportamiento tú las imaginaste. De la misma manera tu y yo somos los administradores de nuestras vidas; al llegar a cierta edad, se nos da el privilegio de comenzar a administrarla por nuestra propia cuenta, “EL JEFE” no ha dicho que lo hagamos; nunca nos dijo cuando va a volver; pero lo seguro es que volverá o iremos a su encuentro; Mira lo que tenemos por administrar: nuestra salud, nuestra mente, nuestras relaciones; nuestras familias; nuestras propiedades; En honestidad mira que has hecho con cada área de las que te mencione; puedes decir que has cuidado bien de lo que comes, de lo que aprendes, de los que te rodean y te estiman, de los te quieren , de los que te aman; puedes decir que has cuidado de tu tiempo, tu dinero y tus habilidades, que los has empleado correctamente o quizás has abusado del dinero; has abusado de tu tiempo o has abusado de tus habilidades; ¿Cómo vivimos? ¿Cómo tratamos a los demás? ¿Cómo nos sentiremos si el JEFE regresa ahora mismo? ¿Puedes imaginar como terminara tu historia?
Dios te guarde
Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
Suscribirse a:
Entradas (Atom)