martes, 25 de noviembre de 2008

La historia del mañana solo la conoce Dios

“Entonces me hablo y me respondió diciendo: Esta palabra es de Dios a Zorobabel, que dice: No con ejercito, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Dios de los ejércitos” Zacarías 4:6

¿Cuántas veces te has visto dando vueltas en medio de la noche preocupado (a) por lo que ha de ocurrir al día siguiente? ¿Te has visto así? Reuniones importantes, casos fuertes a resolver, noticias importantes que recibir, soluciones que dar a momentos difíciles, situaciones incomodas y dolorosas por enfrentar… tu puedes añadir lo que quieras.

Si te pasa, te invito a que pienses: ¿Crees que Dios a estado a cargo de todo antes de que nacieras? ¿Crees que Dios estará a cargo de todo después de que hayamos muerto? Si lo crees, entonces ¿porque no lo dejamos que esté a cargo de nuestro presente?

Es la misma respuesta que les dio el profeta Zacarías a los judíos exiliados que estaban de regreso en sus tierras y tenían frente a ellos la enorme tarea de reconstruir la ciudad destruida. Estos hombres y mujeres venían saliendo de la esclavitud, del acosamiento de sus enemigos, cansados, desalentados, pobres; ¡pero con Dios a su lado!

La vida no se construye a la fuerza, con rudeza, con inflexibilidad; solo con Dios se pueden lograr cosas de un valor que perdure. Cuando te propongas vivir la fe que Dios te ha dado, no confíes en tus fuerzas ni en tus capacidades, confía en el poder de Dios y depende de Él, y actúa con el poder que solo viene de aceptar esa gran verdad. “Si Dios está conmigo, quien está contra mí” dice el salmista. Lo que resta solo Dios lo sabe.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/

miércoles, 19 de noviembre de 2008

EL futuro es una caja de regalos que puedes abrir hoy con las manos de la fe

“¿Esta todavía la semilla en el granero? Todavía la vid, la higuera, el ganado y el olivo no han dado fruto; pero desde hoy yo os bendeciré” Hageo 2:19

Se cuenta de un pueblo pequeño (tan pequeño que solo tenía una calle principal pavimentada) que estaba pasando por la temporada de sequia más grande de la historia. Era preocupante, el ganado se estaba muriendo de sed, la siembra no se dio ese año por falta de agua y por consecuencia la comida estaba escasa para todos. En la calle principal había tres edificios religiosos; el templo, la capilla y la sinagoga. El pastor, el sacerdote y el rabí, que eran los líderes religiosos, acordaron que lo que les unía era la fe en un Dios y que en cierta fecha dedicarían toda la noche en vela de oración, cada uno con sus congregantes, para pedir a Dios por la lluvia tan necesitada.

Cuando se llego el día, el pueblo estaba casi desierto, cada uno había ido a su lugar de oración. Como algo insólito todo el pueblo estaba a tiempo en su respectivo lugar. De pronto se pudieron distinguir los pasos lentos de una persona que estaba en camino a su punto de oración, iba tarde, los pasos eran lentos, una mujer de edad avanzada, se le veía cansada, su ropa todavía un poco calientita porque apenas tuvo tiempo de terminar de cocinar para su familia y salir a su reunión. Desde la puerta de entrada de los tres edificios religioso todos comenzaron a ver a esta figura que causo gran conmoción mientras se acercaba cada vez mas. Las murmuraciones se hicieron más notables y hasta unas lágrimas se comenzaron a verse en las mejillas de algunos creyentes. Lo que conmovió tanto fue que esta mujer llevaba consigo un paraguas. Al verla, todo el pueblo se percato que ella fue la única que la llevaba.

EL futuro todavía esta escondido para nosotros, pero a veces podemos verlo a través del lente de la fe. El versículo bíblico que te comparto, es parte de un sermón para el pueblo de Israel en un tiempo bien difícil. Después del exilio, y la derrota de Babilonia por los Persas, se les permitió regresar a sus tierras en el año 538 a.C. Comenzaron a construir sus casas y el templo de Dios, pero sus prioridades no incluían a Dios y por ello sus decisiones les habían conducido al fracaso en todo lo que hacían. Viviendo en casas cómodas estaban enfrentando depresión financiera. Hageo viene y les hace ver que el templo debería haber sido construido antes que sus casas. Así se entregan a la tarea de construir el templo, pero Dios no les bendecía. Hageo vuelve a intervenir diciéndoles que lo que necesitaban era pureza de corazón y no la avaricia y desesperación. Cuando ellos entendieron, fue que Dios les dijo “desde hoy yo os bendeciré”.

¿Cómo te acercas a Dios? ¿Confiando? Cuando le pides algo a Dios en oración, ¿cómo te acercas? ¿Sabiendo que tu petición será escuchada y contestada? O ¿lo haces por conveniencia? ¿Por tradición? ¿Por qué todos los demás lo hacen?

Cuando estoy resuelto a vivir en verdad y con más exactitud todo lo que me han enseñado de mi fe y los decretos de Dios, es una de las maneras de vivir confiado (a), de esperar el momento en que veré a Dios mismo sonreírme, cuando sentiré su gracia y El mismo se revelara en formas increíbles en mi vida. Antes de salir de casa y enfrentar el día, asegúrate de llevarte tu “paraguas”. Tu fe te permite ver lo que te espera, los regalos de Dios.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/

martes, 18 de noviembre de 2008

Cuando la enseñanza se aprende, trae una mente sobria, calma al espíritu y descanso a tu cuerpo.

Cuando la enseñanza se aprende, trae una mente sobria, calma al espíritu y descanso a tu cuerpo.

“Dichosos a los que Dios instruye… aun en los tiempos malos les dará” Salmos 94:12-13

Se cuenta la historia de una familia cuyo padre trabajaba en una fábrica del señor Mitchelson. Un día mientras comían, su esposa noto que estaba muy callado y le pregunto por que? Con un gran suspiro puso un dinero sobre la mesa y le dijo “Me acaban de despedir y esto lo ultimo que me pagaron; todavía no entiendo porque si la semana pasada el señor Mitchelson me felicito por el excelente trabajo que hago”. Su esposa dándole ánimos le compartió que en la mañana acababa de leer la porción de la biblia en el Salmo 94. “Dios cuidara de nosotros” le dijo.

Así pasaron las semanas y el hombre no podía encontrar trabajo a pesar de salir todos los días a buscarlo. El día en que se les había terminado el dinero, sus hijos mayores salieron a la escuela sin desayunar, los mas pequeños se compartieron una pieza de pan, y mientras mama y papa oraban a Dios en lagrimas y con esperanzas de encontrar algo ese día. Oyeron un grito de afuera “aquí tienen algo de comer” y un bulto cayó dentro de la sala. Era una urraca muerta. La esposa asombrada la levanto y en el camino a la basura noto que algo brilloso salía de su boca. Lo jalo y vio que era un cadena con una piedra brillante. La limpio y la llevo al joyero del pueblo. Este cuando la vio le dijo que tenía unas cuantas semanas que se la había vendido a la hija del señor Mitchelson, “mire aquí tiene mi sello” les comento. El esposo tomo la joya y se la devolvió a su dueña. Unos en la tarde de ese día, el señor Mitchelson se presento en ese humilde hogar y les pidió disculpas por haberlo despedido. El señor Mitchelson les confeso que su hija después de haber perdido esa joya tan valiosa sospecho de este padre de familia pues había hecho un trabajo en la casa de los Mitchelson y la hija lo culpo por la perdida, unos días después su urraca amaestrada murió y no supieron porque? Después de volver a pedir disculpas, le ofreció volver a su trabajo, con más sueldo que antes y puso en la mesa de ese hogar el dinero que hubiera ganado en los días pasados.

Si tienes fe, puedes ver las cosas que la vida te presenta como oportunidades de aprendizaje, de crecimiento en áreas de tu vida que la necesitan. Puedes ver cada suceso como una intervención divina para tu bien. Puedes confiar que aquel que te creo, aquel poder, que remplaza la cola de una lagartija cuando la pierde, que es capaz de crear el ciclo del agua para beneficio de su creación, y que haces las maravillas que podemos ver en el mundo, cuanto mas puede hacer por nosotros si le pedimos ayuda, si confiamos en su intervención, si aceptamos que tenemos el derecho de recibirlo.

Si no tienes fe, puedes llamar a todo lo que te pasa “casualidad” o “suerte” o “cosas de la vida” o “meritos propios”. Y es fácil ver quien merece o no merece las cosas.

Lo que para unos trae la fe: es una vida de confianza, de calma, de descanso. Para otros sin fe la vida solo da desvelos, intranquilidad y estrés.

Creo que es mejor vivir con fe, aunque no sea lo más fácil.

Dios te guarde.

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/

martes, 11 de noviembre de 2008

EL deleite diario es mejor que un deseo anual cumplido

“Deléitate en Dios, y el te dará los deseos de tu corazón” Salmo 37:4.

Te ha preguntado ¿porque Dios no da todo lo que deseamos en el momento que queremos? Mira la situación económica, la salud carente, las dificultades en las relaciones personales… No sé si te has preguntado ¿Por qué Dios no me escucha?

Se cuenta que hubo un rey el cual le daba una pensiona anual a su hijo; esta pensión era suficiente para que viviera bien por todo el año y a veces por un poco mas; sin embrago aun cuando le alcanzaba para mas, su padre, el rey, siempre cumplía su promesa anual con él. Pronto, el rey se dio cuenta de que la única vez que veía a su hijo y podía pasar un tiempo con, platicar, escucharle, darle consejos, motivarle, y mostrarle su amor, era el día en que le daba su pensión anual. Así que el rey cambio de táctica. Un día solo le dio lo necesario para ese día, así que el hijo tuvo la necesidad de volver cada día por su pensión y pasar tiempo con su padre.

Deleitarse en Dios es disfrutar lo que somos y tenemos hoy en este día, disfrutar de las personas que nos rodean, aprender de las situaciones que experimentamos. Para ti que tienes fe, deleitarse en Dios es disfrutar la vida y lo que Dios provee, mantenerte en constante comunión con El. Permitirte poder recibir aquello que tu corazón tanto desea viene después del gozo, el agrado, el contentamiento y apreciación por la intervención de Dios en nuestra vida. Dios ve lo que tú y yo no vemos aun dentro de nosotros, El sabe tus deseos más íntimos. Pero cuando el ser humano pone el deseo antes que el deleite en Dios las cosas cambian. El deseo puede ser el anhelo por saciar un gusto; por lo regular es la consecuencia de un sentimiento o una emoción producida por experiencias pasadas. La secuencia experiencia-emoción/sentimiento-deseo nos ayuda a entender que a cada deseo le precede un sentimiento. Entonces poder ver y aceptar cual es el sentimiento o emoción que tengo antes de desear algo podría ayudarme a ver porque no lo obtengo de la forma que yo quiero.

Volviendo a la historia, el hijo dejo de valorar la importancia de los consejos y el amor del padre cuando le veía. El gozo o alegría eran motivados por el hecho de recibir su pensión y no por ver a su padre. Dios en su sabiduría busca las maneras para que tu y yo volvamos a Él todos los días, nos alegremos, nos gocemos, apreciemos y disfrutemos lo que El es y provee. Deléitate en Dios todos los días y veras que te dará los deseaos de tu corazón.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/

Ni Dios ni la humanidad reconoce al vanaglorioso que se elogia a sí mismo

“porque todo aquel que se ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado” Lucas 18:14b

Así termina una historia que se relata de dos hombres. Uno un religioso de su tiempo y el otro un recaudador de impuestos (“publicano” un empleado del gobierno despreciado por sus compañeros judíos, porque se les permitía recaudar más de lo que requería el gobierno y así quedarse con el resto como paga). Se dice que los dos se presentan al templo a la hora de oración; el religioso puesto en pie, con los brazos extendidos y la vista hacia el cielo decía en voz alta: “Dios te doy gracias porque no soy como los demás hombres: estafadores, injustos, adúlteros, aun como este recaudador de impuestos. Yo ayuno dos veces por semana, doy la decima parte de lo que gano”

Por otro lado el recaudador de impuestos puesto de pie, ni siquiera quería alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo: “Dios ten piedad de mi, que soy pecador”.

Según las definiciones que encontramos en los diccionarios: La humildad es a) una cualidad en el ser humano de realismo al ser consientes de nuestras limitaciones e insuficiencias y actuar de acuerdo con conciencia; b) saber quiénes somos, aceptar nuestro nivel de crecimiento personal y vivirlo con honestidad y sin pretensiones. c) no pensar que somos más importantes o mejores que otros.

Teológicamente la humildad es Jesús, quien no estimando quien era, humildemente acepta ser un humano pequeño frente a lo trascendente de su existencia o frente a Dios, a quien el Padre ha exaltado.

El orgulloso confía en sí mismo, actúa, pone su mayor esfuerzo, disfruta los resultados y se los atribuye todos a sí mismo. El humilde confía en Dios y la fuerza que de Él obtiene, actúa, pone su mayor esfuerzo, disfruta los resultados y se los ofrece a Dios mismo.

Volviendo a la historia, el narrador que en este caso era Jesús mismo dice que “el recaudador de impuestos volvió a su casa justificado, pero aquel no, "porque todo el que se ensalza será humillado pero el que se humilla será ensalzado”

El recaudador de impuestos estaba consciente de quién era y cuáles eran sus limitaciones por eso pedía perdón; y este fue a casa con su petición de perdón aceptada, “justificado” es un acto soberano de Dios que por gracia declara aceptar aquel a quien tiene fe.

Cuando sientas que vas en camino a la vanagloria solo recuerda “Ni Dios ni la humanidad reconoce al vanaglorioso que se elogia a sí mismo”

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/

miércoles, 5 de noviembre de 2008

“El que la hizo, la conoce”

“Así dice Dios, preserva el derecho y haz justicia, porque mi salvación está por llegar y mi justicia para ser revelada” Isaías 56:1

Se cuenta de un monje que sembró un renuevo de olivo porque quería tener aceite en el futuro. Después de sembrarlo oro a Dios y le pidió “una brisa suave con agua para alimentar su semilla” y Dios le escucho. Después oro y le pidió sol para que creciera, y Dios le escucho. La planta comenzó a crecer. Y después el monje oro a Dios pidiendo por frio y hielo para que las raíces de su planta se afirmaran y se hicieran fuertes, así fue, pero la planta murió. Este monje fue a su mentor y le conto lo que había pasado. Su mentor le dio que él había hecho lo mismo sin embargo en sus oraciones nunca puso condiciones, solo oraba a Dios “Señor envía lo que necesite, cuando lo necesite, tormenta, sol, viento, lluvias, heladas. Tú que la has creado sabes lo que es necesario para hacer una árbol fuerte, sano y robusto que de mucho fruto”

Si tienes fe, puedo decirte que lo que está ocurriendo en tu vida hoy mismo tiene un propósito muy grande y maravilloso en tu vida, pues Aquel que te creo sabe lo que necesitas en el tiempo correcto para hacer de ti un mejor ser humano. Solo busca la enseñanza y si la ves, en humildad, aprende de ella; solo busca le enseñanza y si la ves, con alegría mira cuanto te cuida y te ama el Creador.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org
http://pipsablog.blogspot.com/

lunes, 3 de noviembre de 2008

El mejor tiempo en la vida es el tiempo de Dios

“Porque todavía es una visión para el tiempo señalado, se apresura hacia el fin y no defraudara. Aunque tarde, espérala, porque ciertamente vendrá, no tardara.” Habacuc 2:3

Aun recuerdo los días de reyes en que esperaba con tanta emoción la luz del día. No podía dormir solo de pensar en las cosas maravillosas que vería esa mañana. La expectativa llena de emoción me hacia verme ya disfrutando los regalos. Pero por más que quería que el tiempo se apresurara, parecía que el reloj era más lento, en ocasiones me forzaba a dormirme y abría los ojos esperando que fuera de día y con sorpresa veía que solo habían transcurrido 30 minutos.

Ahora de adulto a veces me veo en las mismas emociones. A veces sucede que hay algo maravilloso al día siguiente y no puedo ni dormir. Pero de la misma manera en que aparentemente el tiempo no corre cuando espero algo maravilloso, también parece que se detiene cuando hay algo que no me gusta de mi vida. Un dolor de muelas por las noches, uno de mis hijos con altas temperaturas y enfermos en un fin de semana cuando los doctores no trabajan y emergencias tarda en ver a tu enfermo; una llamada retrasada por horas de un ser amado… Que es lo que hace de la espera una experiencia diferente?

Para mí, ha sido el imaginar el resultado de lo que está ocurriendo. Hace poco escuche de un ser maravilloso que “el miedo es la anticipación al dolor”. Antes de que llegue el dolor a mi vida ya estoy en miedo y angustia. La expectativa y la anticipación de lo que viene, hace de mis días la experiencia única.

¿Qué pasaría si hoy te dicen que dentro de una semana recibirás el mejor regalo que hallas recibido en toda tu vida? Pero que para recibirlo necesitas vivir una semana diferente, entregándote al máximo a lo que venga de retos, de pruebas, de alegrías, de tristezas, de diversión, de lágrimas, de amor, de perdida….

¿Te atreverías a vivir esa semana? Si tienes fe en Dios, te puedo decir que todo lo que sucede en tu vida tiene un propósito bueno, si lo puedes crees y los buscas para verlo. Después de la noche viene el día, después de la lluvia sale el sol, después del invierno cruel viene la primavera… La naturaleza misma lo grita. Todo a su tiempo, la diferencia hoy es como espero lo que vendrá, con que emoción me veo recibiendo lo mejor de mi vida. Dios nunca falla, siempre llega a tiempo.

Dios te guarde

Daniel Jimenez
Pastor Asociado/Associate Pastor
www.fpcsa.org/esp.html
http://pipsablog.blogspot.com/